Piedras Negras, Coahuila; 4 de enero del 2026.- El mayor legado que el comandante Gabriel Galindo dejó en su progenie y en todas las personas que lo conocieron, es el servicio a los demás y el amor al prójimo, pero no sólo de palabras, sino en hechos.
Gabriel Galindo Hernández nació el 27 de febrero de 1967 en Córdoba, Veracruz, hijo de don Apuleyo Galindo Galindo y de doña Juana María Hernández, quienes le dieron una hermana: Blanca Galindo. Tenía sólo tres años de edad cuando su mamá falleció.
Posteriormente, su papá don Apuleyo se casó con Gloria Hilda Jacques, quien se convirtió en su segunda mamá y le dijo a otro hermano, Elí Hazael Galindo Jacques (f).
Por cuestiones laborales de su padre, la familia migró a Piedras Negras, Coahuila, donde fincaron su residencia y donde Gabriel realizó sus estudios primarios en la escuela Francisco Cárdenas Carranza, luego estuvo en la Secundaria Benito Juárez de 1980 a 1983 y en el CBTIS 34 de 1983 a 1986.
Siempre fue amante de la música y acostumbraba escuchar discos y la radio en la casa de sus pastores. Fue precisamente ahí donde en 1986 conoce a la joven Elizabeth Jiménez Flores, de quien quedó enamorado.
En ese entonces Elizabeth, quien se convirtió en el amor de su vida, vivía con su hermana y luego de insistirle en salir y conocerse, a lo que ella se resistía, finalmente se vuelven novios.
Tras cinco años de bello noviazgo decidieron casarse el 27 de abril de 1991, año en el que Gabriel trabajaba y estudiaba en la Universidad Autónoma de Coahuila.
En mayo de 1992 nació otro de sus grandes amores, su hija Gabriela Elizabeth y decidió dejar sus estudios para dedicarse totalmente a trabajar por su familia y que nada les faltara. Trabajó en Micare por algunos años, luego en Servas y en Lancermex.
Su espíritu siempre de servicio y de amor al prójimo lo hizo integrarse como voluntario en la Cruz Roja.
En septiembre de 1997, otro gran amor llega a su vida, su segundo hijo, Jonathan, quien al nacer presenta algunas complicaciones y con ello una discapacidad intelectual.
En mayo de 1999 ingresa al Heroico Cuerpo de Bomberos como chofer, pero también como voluntario, hasta que aproximadamente en el 2003 le ofrecen trabajar en el área administrativa y gracias a su compromiso y dedicación alrededor del 2004-2005 asciende como subcomandante.
Por varios años Gabriel Galindo mantuvo su trabajo como subcomandante, pero posteriormente, en diferentes administraciones municipales fue nombrado comandante de Bomberos.
Aunque de joven decidió dejar los estudios para poder darle lo mejor a su querida familia, nunca quitó el dedo del renglón en cuanto al aprendizaje y su deseo de concluir una carrera profesional lo llevó a graduarse de la Licenciatura en Psicología en 2018.
En 2024 tras varios años en puestos de comandante y subcomandante, le permiten continuar en el área administrativa del Cuerpo de Bomberos, donde laboraba activamente.
En el H. Cuerpo de Bomberos, Gabriel Galindo Hernández dejó gran huella por su amabilidad y su calidad de persona.
Era un hombre reservado y de pocas palabras como cuando niño, pero quien tuvo la maravillosa oportunidad de conocerlo, pudo constatar su gran sensibilidad, prudencia, paciencia y una inteligencia especial.
Fue radioaficionado, uno de sus más grandes hobbies, con lo que pudo conservar amistades por toda Latinoamérica.
Amante de la buena música y de las carnes asadas con sus diferentes grupos de amigos, como “Los ExCBTIS”, el grupo del “CAJUPE” y los del “Radio Club”.
Su hija Gabriela recuerda con profundo amor a su padre y una de las anécdotas que jamás podrá olvidar, es al recordar su gran sentido del humor.
“Cuando era niña veía con él una serie de una familia extraterrestre llamada ‘Coneheads’ y me decía que éramos como ellos”, recuerda.
En otra ocasión, cuando salieron a observar un eclipse, bromeaba con ella y le decía que era cuestión de ovnis y Gabriela de niña le creía todo.
“Años después viendo el eclipse del 8 de abril 2024, le conté que pasé años de mi infancia creyéndome una extraterrestre y no podíamos dejar de reír”, expresa.
Recuerda cómo su papá le regañaba y con justa razón, cuando le marcaba al trabajo y le decía que no le llamara al número de emergencias, lo que posteriormente entendió.
El comandante Gabriel Galindo Hernández falleció el 2 de enero, a menos de un mes de que el amor de su vida, Elizabeth, también dejara el plano terrenal.
Hoy Piedras Negras le recuerda con gran cariño y estima por su gran labor de servicio, una vocación que dejó como enseñanza a muchos de sus compañeros.